Para prevenir las muertes por infarto al miocardio, especialistas recomendaron la adopción inmediata de una vida saludable.
Las recomendaciones incluyen reducir el consumo de sal, grasas y comida chatarra, así como consumir frutas y verduras diariamente e ingerir suficiente agua natural.
Asimismo, se sugiere realizar ejercicio al menos 30 minutos al día, evitar el sedentarismo prolongado, revisar la presión arterial de forma constante y monitorear los niveles de glucosa y colesterol.
Además, se recomienda acudir a chequeos médicos periódicos y cumplir correctamente con los tratamientos médicos indicados.

