
Chihuahua, Chih.- A pesar de las bajas temperaturas y el temporal de lluvias, Francisco, un trabajador ambulante originario de Villa Ahumada, no interrumpió su jornada diaria para ofrecer sus tradicionales burritos de hielera a los capitalinos. Desde las dos de la mañana inicia la preparación de los alimentos, para posteriormente recorrer las calles de la ciudad hasta instalarse, como desde hace años, a las seis de la mañana en el cruce de las calles Escudero y Gómez Morín.
Francisco llegó a la capital en el año 2001 con el propósito de abrirse paso en el comercio local e introducir el sazón característico de su tierra natal. A pesar de encontrarse solo en la ciudad y enfrentar el reto de construir una cartera de clientes desde cero, su constancia convirtió ese crucero en un punto de referencia para decenas de automovilistas y vecinos del sector, consolidando un oficio productivo y el reconocimiento de la comunidad.



