Chihuahua.- Las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) enfrentan diversas dificultades que van más allá del diagnóstico, entre ellas la discriminación, la depresión y la necesidad de seguir un tratamiento de por vida.
El VIH continúa asociado a estigmas sociales, por lo que muchos pacientes prefieren mantener su estado de salud en privado para evitar el rechazo.
El impacto del diagnóstico puede generar estrés, ansiedad, culpa y miedo, afectando el bienestar emocional de quienes lo reciben.
Aunque el tratamiento permite llevar una vida prácticamente normal, los pacientes deben seguir su medicación de manera estricta y cuidar su salud para evitar complicaciones derivadas de otras enfermedades o comorbilidades.
